La comuna de Coelemu enfrenta una preocupante realidad: el aumento de problemas de salud mental en jóvenes, reflejado en cifras que mantienen en alerta a autoridades, especialistas y dirigentes sociales. La situación evidencia no solo una creciente demanda por atención, sino también las debilidades estructurales del sistema de salud y la falta de redes de apoyo.
Una problemática que golpea a la comunidad
Durante 2026, los casos de suicidio han generado impacto en la Provincia de Itata, especialmente en comunas como Coelemu. Según datos oficiales, en 2025 se registraron siete suicidios en la provincia, mientras que al 15 de abril de este año ya se contabilizan cuatro casos, en su mayoría hombres jóvenes.
Para Marianela Cofré, presidenta de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos Urbanas de Coelemu, el problema va más allá de cifras.
“Estamos mal como sistema de salud pública a nivel país. No hay horas para terapia, no hay atención oportuna. No es solo un tema psiquiátrico, es un problema general del sistema”, afirma.
La dirigenta advierte que la falta de atención oportuna genera frustración en los pacientes, quienes muchas veces deben esperar meses —incluso años— por una consulta médica.
Sistema de salud bajo presión
Uno de los puntos críticos es el acceso a atención especializada. En Coelemu, muchos pacientes deben trasladarse a ciudades como San Carlos o Chillán para interconsultas, lo que implica costos económicos y dificultades logísticas.
Aunque se han implementado herramientas como la telemedicina, su impacto es limitado.
“No sé si ha sido una solución real. Igual tienes que esperar meses por una hora, y muchas veces debes viajar igual”, señala Cofré.
Desde el ámbito técnico, la Dra. Claudia Quezada Nitor, psiquiatra infanto-adolescente y jefa del Departamento de Salud Mental del Servicio de Salud Ñuble, reconoce una alta demanda en el sistema.
Al cierre de 2025, más de 1.400 niños, niñas y adolescentes estaban bajo control en la red de salud mental de la provincia, con un aumento del 20,2% respecto al año anterior. De ellos, casi el 70% es atendido en Atención Primaria, lo que confirma el rol clave de este nivel en la contención del problema.
Sin embargo, también advierte una brecha:
“Existe una tensión entre la demanda creciente y la capacidad instalada, especialmente en el ámbito infanto-adolescente”.
Respecto a la conducta suicida, según datos del Departamento de Estadísticas e Información del Ministerio de Salud (DEIS), durante el año 2025 se registraron 7 suicidios en la Provincia de Itata. Al 15 de abril de 2026 se contabilizan 4 casos, concentrados en las comunas de Coelemu y Quirihue, en su mayoría en hombres jóvenes. Dado que el año se encuentra en curso, no es posible establecer comparaciones concluyentes, manteniéndose una vigilancia epidemiológica permanente.
Durante este año, además, hemos fortalecido la red con la incorporación de la estrategia de Apoyo a la Atención de Salud Mental Infantil (PASMI) en las comunas de Ránquil y Portezuelo, dirigida a niños y niñas entre 3 y 9 años. A ello se suma el desarrollo de consultorías especializadas, la estrategia de Atención Integral para el Desarrollo Infanto-Adolescente (AIDIA) en Quirihue y el despliegue del COSAM Móvil Itata, que permite acercar la atención de especialidad a distintos territorios rurales.
El rol clave de la familia y la comunidad
Más allá del sistema de salud, el reportaje revela otro factor determinante: la falta de apoyo familiar.
“Si el joven no tiene apoyo en su casa, ¿en qué se va a basar? Muchos terminan en el alcohol o las drogas”, explica Cofré.
La dirigenta enfatiza que el entorno cercano puede marcar la diferencia entre buscar ayuda o caer en conductas de riesgo. A su juicio, la comunidad también tiene una responsabilidad pendiente.
“Falta mucha empatía. Como comunidad debemos apoyar más a nuestros jóvenes”, sostiene.
Consumo de alcohol y drogas: una vía de escape
El acceso fácil a sustancias aparece como una de las respuestas más comunes frente a la falta de contención emocional.
“Lo más fácil que encuentra la juventud es la droga y el alcohol. Algunos se salvan porque tienen apoyo familiar, pero no todos corren la misma suerte”, agrega Cofré.
Desde el sistema de salud, se han implementado programas de detección temprana y estrategias de intervención, como el programa “Más Salud en la Comunidad” y el despliegue del COSAM Móvil Itata, que busca acercar la atención a sectores rurales.
Estrategias en desarrollo, pero insuficientes
La red asistencial cuenta con equipos de salud mental en todos los centros de atención primaria de la provincia, integrados por psicólogos, trabajadores sociales y médicos. Además, se han sumado iniciativas como:
- Atención Integral para el Desarrollo Infanto-Adolescente (AIDIA)
- Programa PASMI para niños entre 3 y 9 años
- Consultorías especializadas
- COSAM Móvil Itata
A pesar de estos avances, los especialistas reconocen que aún no es suficiente para responder al aumento sostenido de casos.
Entre las proyecciones, se contempla la creación de un futuro COSAM para la Provincia de Itata, lo que permitiría fortalecer la atención especializada en el territorio.
Un llamado urgente a actuar
Tanto autoridades como dirigentes coinciden en que la solución requiere un enfoque integral.
“El cuidado de la salud mental es una responsabilidad compartida”, señala la Dra. Quezada, haciendo un llamado a familias, escuelas y comunidades a estar atentos a señales de alerta como cambios de ánimo, aislamiento o autolesiones.
Además, existen canales de ayuda disponibles, como la línea gratuita *4141 “No estás solo, no estás sola” y Salud Responde (600 360 7777), que funcionan las 24 horas.
Una crisis que no puede esperar
La situación en Coelemu refleja una realidad que se repite en distintas zonas del país: un sistema exigido al límite, jóvenes en riesgo y comunidades que buscan respuestas.
Mientras las cifras continúan en aumento, la urgencia ya no está solo en diagnosticar el problema, sino en actuar de manera coordinada para evitar que más vidas se pierdan.




