La empresa Iansa informó que dejará de contratar nuevas superficies para el cultivo de remolacha en la zona de Chillán, una decisión que marca un nuevo escenario para agricultores de la Región de Ñuble y que responde a diversos factores económicos y productivos.
Entre las principales razones se encuentra la sostenida disminución en la rentabilidad del cultivo de remolacha. En los últimos años, los costos de producción —como fertilizantes, combustibles, mano de obra y transporte— han experimentado importantes alzas, lo que ha reducido los márgenes para los productores. A esto se suma la competencia con el azúcar importada, que en muchos casos presenta precios más bajos, afectando la competitividad de la producción nacional.
Otro factor clave es la baja en la superficie cultivada en la zona. La reducción progresiva de hectáreas destinadas a la remolacha ha impactado la eficiencia operativa de la industria, dificultando mantener niveles óptimos de procesamiento en las plantas. Esta situación ha llevado a la empresa a replantear su estrategia productiva, concentrando sus operaciones en zonas con mejores condiciones de rendimiento.
Asimismo, la disponibilidad hídrica ha sido un elemento determinante. La prolongada sequía que ha afectado a la zona centro-sur del país ha generado incertidumbre en los agricultores, quienes han optado por migrar hacia cultivos menos demandantes de agua o con mayor estabilidad económica.
Desde la compañía indicaron que la medida busca asegurar la sostenibilidad del negocio en el largo plazo, adaptándose a las nuevas condiciones del mercado y del entorno agrícola. No obstante, el anuncio genera preocupación entre los productores locales, quienes deberán evaluar alternativas productivas frente a este cambio.
Autoridades y gremios agrícolas han señalado que será fundamental apoyar a los agricultores en este proceso de transición, promoviendo la diversificación productiva y entregando herramientas que permitan mitigar el impacto económico en la zona.
Con esta decisión, se cierra un ciclo importante para la producción de remolacha en Chillán, actividad que por décadas fue parte relevante del desarrollo agrícola regional.





