La Comisión de Evaluación Ambiental de la Región del Biobío aprobó este lunes, de manera unánime, el Proyecto Minero de Tierras Raras de Penco, iniciativa que contempla una inversión estimada de US$130 millones y que durante años ha generado un intenso debate entre autoridades, organizaciones ambientales y vecinos de la comuna.
La sesión se desarrolló en dependencias de la Delegación Presidencial Regional del Biobío y fue presidida por el delegado presidencial regional, Julio Anativia, quien encabezó el proceso de votación y destacó que durante la jornada se garantizó la participación y el derecho a expresión de todos los asistentes.
En la instancia participaron los integrantes de la Comisión de Evaluación Ambiental, representantes del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), autoridades comunales y representantes de organizaciones sociales, vecinales e indígenas de Penco-Lirquén, quienes siguieron de cerca una decisión considerada clave para el futuro del proyecto.
La aprobación ambiental permite que la iniciativa avance en su tramitación, consolidando uno de los proyectos mineros más relevantes de la zona en materia de minerales estratégicos. Las denominadas tierras raras son elementos utilizados en la fabricación de tecnologías de alta demanda global, como vehículos eléctricos, turbinas eólicas, dispositivos electrónicos y equipamiento para la industria tecnológica.
Posibles repercusiones para CobquecuraLa decisión adoptada en Biobío también podría ser observada con atención en otras comunas del centro-sur del país donde existe interés geológico por este tipo de minerales. Entre ellas figura Cobquecura, territorio que en años anteriores ha sido mencionado dentro de zonas con potencial presencia de tierras raras.
Si en el futuro se presentara un proyecto similar en dicha comuna, la aprobación obtenida en Penco podría transformarse en un antecedente relevante desde el punto de vista regulatorio y técnico, aunque cada iniciativa debe ser evaluada de manera independiente conforme a sus características, ubicación y eventuales impactos ambientales.
El escenario también podría reactivar el debate en Cobquecura respecto de la compatibilidad entre eventuales proyectos extractivos y actividades económicas consolidadas en la zona, como el turismo, la pesca artesanal y la conservación ambiental, aspectos que históricamente han generado preocupación entre organizaciones ciudadanas y comunidades locales.
Por ahora, la aprobación del proyecto en Penco marca un hito para la industria minera de la región y abre una nueva etapa en una iniciativa que continuará siendo observada tanto por sus promotores como por sus detractores.



