En el marco del Día del Trabajador, la región de Ñuble enfrenta un escenario complejo que reabre el debate sobre su desarrollo productivo, su capacidad de atraer inversión y las reales condiciones de competitividad del territorio. Todo esto, en medio de una crisis agrícola marcada por la decisión de la empresa Iansa de no adquirir remolacha producida localmente, medida que ha sido calificada por agricultores como un “tiro de gracia” para la temporada.
La determinación de la compañía responde, según explicaron, a los bajos precios internacionales del azúcar, lo que ha llevado a concentrar la operación de su planta en San Carlos exclusivamente en el procesamiento de azúcar cruda. El impacto no es menor: en 2025, la empresa mantenía 440 contratos con productores, abarcando una superficie de 7.733 hectáreas destinadas al cultivo de remolacha.
Este escenario ha encendido las alarmas en el mundo agrícola, pero también ha puesto en evidencia una discusión mayor: ¿cuál es la verdadera situación de Ñuble en términos de desarrollo económico?
Dos miradas, una región
El debate tomó fuerza tras las declaraciones del Delegado Presidencial Regional, Diego Sepúlveda, quien en entrevista con Diario La Discusión afirmó que Ñuble es actualmente “la región menos competitiva del país”.
Sepúlveda argumentó que existen limitaciones estructurales que dificultan la llegada de inversionistas, como la falta de seguridad en el acceso al riego, la insuficiente capacidad energética y la ausencia de incentivos tributarios atractivos frente a regiones vecinas como Maule o Biobío. Asimismo, advirtió sobre la existencia de cerca de mil millones de dólares en proyectos detenidos en el sistema de evaluación ambiental, lo que impacta directamente en la generación de empleo.
Sin embargo, esta visión fue rápidamente contrastada por el Gobernador Regional, Óscar Crisóstomo, quien cuestionó el diagnóstico del delegado, asegurando que los datos muestran una realidad distinta.
Según Crisóstomo, Ñuble se posiciona como la séptima región del país en atracción de inversión, destacando además indicadores como el crecimiento del PIB regional, el aumento del turismo y la disminución de la pobreza. “No depende de una mirada, son datos objetivos”, sostuvo, aunque reconoció que aún existen desafíos importantes, especialmente en materia energética.
Más allá de las cifras
El contraste entre ambas autoridades refleja una tensión que va más allá de lo discursivo. Mientras una postura advierte sobre debilidades estructurales que frenan el desarrollo, la otra pone énfasis en avances y oportunidades que posicionan a Ñuble en una mejor situación relativa.
En este contexto, la crisis generada por la decisión de Iansa aparece como un caso concreto que tensiona ambas visiones. Para los agricultores, la falta de condiciones para sostener cultivos tradicionales como la remolacha refuerza la idea de una región con limitaciones productivas. Pero, al mismo tiempo, las cifras de inversión y crecimiento podrían sugerir que el territorio está en una etapa de transición hacia nuevas actividades económicas.
Una pregunta abierta
Así, en el Día del Trabajador, la interrogante sigue vigente: ¿es Ñuble una región rezagada en competitividad o un territorio en desarrollo con potencial en crecimiento?
La respuesta, probablemente, no se encuentra en una sola cifra ni en una única declaración, sino en la compleja convivencia entre avances y brechas que hoy marcan el presente de la región. Mientras tanto, los efectos en el mundo agrícola ya son palpables, y el desafío para las autoridades será alinear diagnósticos y acciones para enfrentar un escenario que exige respuestas urgentes y coordinadas.
Declaraciones obtenidas en entrevistas desde Radio La Discusión.





